domingo, 18 de marzo de 2012

"Soy una mujer pudorosa" Hilda Abrahamz


Ha vuelto a estar en boca de todos. Pero no precisamente por su trayectoria artística, que ya suma tres décadas. Ni siquiera por su actuación en las piezas teatrales Esperando al italiano y A 2,50 la Cuba Libre, o por su debut cinematográfico en Azul, rosa y no tan rosa de Miguel Ferrari. Hilda Abrahamz ha recibido cientos de comentarios -de boca a boca o a través de Twitter- por su desnudo en Playboy.

-¿Qué título le va mejor? ¿Señora actriz? ¿Actriz de carácter? ¿Actriz principal?

-A mí esos títulos de actriz principal o de carácter me parecen un poquito incómodos. Yo simplemente soy una actriz, yo me considero una actriz.

-Actrices se consiguen hoy sobre todo en concursos de belleza y cuñas, ¿qué opina?

-Imagínate tú, yo salí de un concurso de belleza. Me parece válido que el primer paso de una actriz sea cualquiera de esos medios mientras después se prepare, porque yo tengo 30 años de carrera y no me quedé simplemente como una ex miss: estudié. Entré a la televisión por mi físico, no lo voy a negar, pero si no me hubiese preparado no sería lo que soy hoy.

-La telenovela venezolana atraviesa uno de sus momentos más nefastos, ¿Cómo hace para no deprimirse y decir: '¡Hasta aquí llegué!'?

-Porque yo amo lo que hago. Este regreso a la televisión me hizo reflexionar acerca de eso, pero es lo que yo hago, es lo que sé hacer, es lo que amo hacer. Estamos atravesando un momento difícil, sí, pero el momento del país no es el más idóneo económicamente para hacer grandes producciones. Y si bien es cierto que la calidad de la novela ha desmejorado un poco, seguimos haciendo el esfuerzo por llevarle a la gente buenas producciones. Creo que si se sigue haciendo el esfuerzo podremos seguir adelante.

-¿Por qué cree que el cine le ha sido tan esquivo?

-Mira, no sé, el teatro me había sido esquivo también. A veces siento que el cine es como un poco inaccesible porque pertenece a un círculo muy cerrado. También el teatro era así para las actrices de televisión, porque tenían la idea de: '¡Ay, vienen de la televisión y no saben hacer teatro!'. Pero gracias a Dios ya tengo varios años desde que hice Tres reinas de Martín Hahn y, a partir de ahí, no he dejado de trabajar en teatro, así que espero que a partir de la película de Miguel Ferrari se me habrán las puertas del cine nacional e internacional.

-Hablando de cine, ¿en qué película venezolana le hubiera gustado actuar?

-Ay, mi amor, ahí me la pones difícil, porque últimamente el cine venezolano está haciendo películas muy buenas. Me hubiese gustado actuar en Azul rosa y no tan rosa.

-Muchas actrices dicen: "Haría un desnudo en el cine, pero solo sí es artístico". Queda claro que usted no tiene esos pruritos...

-No sé si aceptaría desnudarme en el cine. Posar para Playboy y hacer un desnudo en el cine son diferentes. Dentro de todo posar para la revista es más íntimo, uno está con un fotógrafo en un ambiente controlado, uno se siente más a salvo, pero en una pantalla grande no. Yo soy una mujer pudorosa y me costó muchísimo tomar la decisión.

-¿Por qué fue que decidió desnudarse para Playboy?

-Simplemente porque tenía ganas de hacerlo, me habían hecho la propuesta hace tiempo y dije: '¿Por qué no?' Me siento muy bien conmigo misma.

-¿Intentaba probarse algo así misma o a sus fanáticos?

-Lo hice un poco por ambas cosas.

-¿Cuánto cobró?

-Me pagaron muy bien, es lo único que te puedo decir.

-¿Cree que su visión hubiera cambiado en caso de ser madre?

-Sí, creo. Siempre digo que, de ser madre, hubiera sido una mujer más paciente porque es una de las cosas que realmente me falta. Quizás los hijos hacen que tú adquieras eso, paciencia y tolerancia. Tendría otra visión por supuesto.


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