domingo, 1 de abril de 2018
Rosas blancas y dedaleras, las flores elegidas para la boda de Harry
El príncipe Enrique, nieto de la reina Isabel II, y su prometida, Meghan Markle, han elegido rosas blancas, peonías y dedaleras como adornos florales para su boda, que se celebrará el 19 de mayo, informó hoy el palacio de Kensington.
La florista Philippa Craddock será la encargada de los arreglos florales en la capilla de San Jorge del castillo de Windsor, a las afueras de Londres, donde la pareja contraerá matrimonio.
Las flores procederán de jardines de las residencias de la corona británica y también del parque de Windsor, precisó el palacio.
Según los medios, la peonía es una de las flores favoritas de la ahora exactriz estadounidense, al haber escrito en su antigua cuenta de la red social Instagram que le hacían “infinitamente feliz” e incluso llegó a colgar una foto de un ramo de estas flores poco después de empezar a mantener una relación sentimental con Enrique.
Craddock estará a cargo de dirigir a un equipo de floristas de la capilla de San Jorge y del palacio de Buckingham, residencia oficial londinense de la familia real, para crear los arreglos de flores.
El palacio de Kensington ha puntualizado que el diseño reflejará el paisaje natural del que proceden estas flores.
Craddock, que tiene su estudio en el barrio londinense de Fulham y una tienda de flores en los grandes almacenes londinenses Selfridges, dijo que se siente “hornada” por haber sido elegida.
“Trabajar con ellos ha sido un absoluto placer. El proceso ha sido de mucha colaboración, fluido, creativo y divertido”, añadió.
“El diseño final les representará a los dos como pareja, que es algo que yo siempre busco alcanzar en mi trabajo”, dijo Craddock.
Esta florista empezó su trabajo hace nueve años, y ha hecho arreglos florales para palacios y museos, además de haber colaborado con la versión británica de la revista Vogue.
Después de la boda, la pareja distribuirá las flores a distintas organizaciones benéficas.
Cuando los duques de Cambridge, Guillermo y Catalina, se casaron en 2011, se creó una especie de “avenida de árboles” en la Abadía de Westminster, en la capital británica. EFE
El Papa pide que Venezuela encuentre la vía justa para salir de la crisis
El papa Francisco presidió hoy la misa del Domingo de Resurrección en la plaza de San Pedro del Vaticano y leyó después su mensaje de Pascua, en el que cargó contra el “exterminio” que se está cometiendo en Siria y pidió una solución a la crisis de Venezuela.
Además, impartió desde la logia central de la basílica de San Pedro la tradicional bendición “Urbi et Orbi” (A la ciudad y al mundo).
Sobre Venezuela, pidió que su pueblo, que “vive en una especie de ‘tierra extranjera’ en su propio país” encuentre “la vía justa, pacífica y humana para salir cuanto antes de la crisis política y humanitaria que lo oprime, y no falten la acogida y asistencia a cuantos entre sus hijos están obligados a abandonar su patria”.
Su discurso, cargado de mensajes en favor de la paz y del diálogo, condenó las “injusticias y violencias”, la “miseria y exclusión”, el “hambre” la “falta trabajo”, el rechazo social hacia “los refugiados”, “las víctimas del narcotráfico, de la trata de personas y de las distintas formas de esclavitud” actuales.
Sobre Siria, cuya “población está extenuada por una guerra que no tiene fin”, llamó a “todos los responsables políticos y militares, para que se ponga fin inmediatamente al exterminio que se está llevando a cabo, se respete el derecho humanitario y se proceda a facilitar el acceso a las ayudas” que la población necesita “urgentemente”.
Citó también la península coreana, donde deseó que “las conversaciones en curso promuevan la armonía y la pacificación de la región” y pidió a los responsables que “actúen con sabiduría y discernimiento para promover el bien del pueblo coreano y construir relaciones de confianza en el seno de la comunidad internacional”.
Esperó que haya paz en “Tierra Santa, que en estos días también está siendo golpeada por conflictos abiertos que no respetan a los indefensos, para Yemen y para todo el Oriente Próximo”.
Y condenó el hambre, los conflictos y el terrorismo en África, especialmente mencionó a Sudán del Sur y a República Democrática del Congo.
Sobre Ucrania, esperó que “se fortalezcan los pasos en favor de la concordia y se faciliten las iniciativas humanitarias que necesita la población” y se acordó de los niños que sufren por las guerras y el hambre, pero también de los “ancianos desechados por la cultura egoísta, que descarta a quien no es ‘productivo'”.
“Invocamos frutos de sabiduría para los que en todo el mundo tienen responsabilidades políticas, para que respeten siempre la dignidad humana, se esfuercen con dedicación al servicio del bien común y garanticen el desarrollo y la seguridad a los propios ciudadanos”, dijo.
Previamente el papa presidió la misa del Domingo de Resurrección en la plaza vaticana y pronunció una homilía de manera espontánea, sin leer ningún discurso escrito.
Habló de dos conceptos, la “sorpresa del anuncio” de Jesús resucitado y “la prisa” de la gente que acudió al sepulcro para comprobar efectivamente que ya no estaba.
Y concluyó lanzando una pregunta a los presentes para invitarles a reflexionar sobre cómo reaccionan ellos en la vida, si corren hacia las sorpresas o se quedan quietos porque no quieren arriesgar.
“Tengo el corazón abierto a las sorpresas de Dios, soy capaz de andar con prisa o siempre estoy con esa cantinela de ‘mañana veré’. Qué me dice a mí la sorpresa (…). La pregunta (es) ‘y yo, hoy, en esta Pascua de 2018, yo qué, tú qué’?”, dijo.
La misa del Domingo de Resurrección comenzó a las 10.00 horas (08.00 GMT) con el canto del “Resurrexit”, que conmemora el regreso de Cristo, y a ella asistieron representantes de la Iglesia católica y decenas de miles de fieles de diversas partes del mundo.
La plaza de San Pedro amaneció decorada con miles de flores procedentes de Holanda, tal y como se hace desde 1985, año en el que un florista holandés decidió realizar esta ofrenda floral al Vaticano cada Domingo de Resurrección.
Convertida en un improvisado y extraordinario jardín, lució unas 60.000 flores y plantas, entre ellas 900 ramos de orquídeas verdes, símbolo de esperanza y paz, pero también 6.000 jacintos, más de 13.000 narcisos, 3.000 rosas, 500 lirios y 20.000 tulipanes.
Francisco concluyó así los ritos de la Semana Santa y mañana rezará desde el palacio apostólico vaticano el Regina Coeli, la oración que sustituye al Ángelus en tiempo de Pascua.
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