domingo, 30 de noviembre de 2014

Página Negra Gloria Trevi: Esa hembra es mala

Lo que no mata engorda; Gloria Trevi subió hasta las estrellas, la bajaron de una pedrada y terminó en la lavandería de una prisión. Resurgió de sus cenizas y volvió a los escenarios, más turbada que nunca.


Antidiva. Nunca fue monedita de oro, más bien piedra que no se alisa. Corregida y aumentada… jamás redimida.
A los 15 años ganó un concurso como la doble de Chispita, el personaje de esa novela interpretado por Lucerito.
Despegó así una carrera artística que la llevó a escribir y grabar más de 400 canciones, ganar 65 discos de oro y 46 de platino y vender 50 millones de copias de su álbum Una rosa blu , que se mantuvo 160 semanas seguidas como el más solicitado.
Ese ciclón musical tocó tierra en el año 2000 y despeñó, en caída libre y sin red, a Gloria de los Ángeles Treviño Ruiz, cuya estrella se apagó como una candela en la tempestad.
Sus enloquecidos fanáticos la apodan “Trevinator” y otros el “Fénix del siglo XXI”, pero ella prefiere compararse con Mick Jagger o Tina Turner, de lo cual se desprende que su ego se mantiene intacto a pesar de los porrazos recibidos.
La Trevi es ahora una mujer madurona, de 46 años, muy lejos de la adolescente desarrapada, rebelde y deslenguada, que rompió todos los moldes y vivió a todo mecate.
Sacudió el firmamento musical en los años 80 y 90 del siglo pasado con su melena salvaje, sus descaradas canciones, su abigarrado vestuario y unos almanaques con poses pornográficas.
Esta Gloria vivió más de una vida: estrella juvenil, actriz taquillera, reina de los calendarios, terremoto sexual, ícono del pop mexicano, acólita de una secta satánica y presidiaria acusada de abuso sexual de menores.
El actor del programa Odisea Burbujas , Pedro Romero, reconoció haber sido sacerdote de un culto demoníaco y citó entre sus seguidores a la pobre de Gloria.
Unos cuantos años antes de finalizar el siglo XX, en 1998, la Trevi salió en estampida hacia Brasil; tras un tiempo en fuga fue capturada en Río de Janeiro–el 13 de enero del 2000– con su amante Sergio Andrade y María Raquenel Portillo –conocida como Mary Boquitas–.
Acabó con sus carnes en una celda carioca y ahí –sin saber cómo ni por qué– quedó preñada de su hijo Ángel Gabriel.
La extraditaron en el 2002 a una prisión en México, para enfrentar un juicio por violación agravada, rapto y corrupción de menores. El fiscal pidió 34 años de cárcel y parecía que de esta, nadie la salvaba.
El culebrón mexicano dio un giro
inesperado y después de otros dos años entre rejas fue absuelta; salió de la penitenciaría más deschavetada que antes, con la firme promesa de rehacer su vida y vengarse a punta de talento contra quienes la hundieron.
A la piara de periodistas que la acosó frente al penal le ladró: “Existe lo que llaman la verdad jurídica y la verdad-verdad, y en la verdad-verdad todavía soy más inocente de lo que pronunció el juez”.
Una rosa blu
A los 12 años abandonó el hogar; se fue a la ciudad de México a labrarse un futuro en el negocio del entretenimiento. Hizo lo necesario para ganarse el pan: cantó y bailó en las calles, impartió clases de aeróbicos y trabajó en una venta de tacos.
Desde los cinco años traía de cabeza a sus padres, el arquitecto Manuel Treviño Cantú y Gloria Ruiz Arredondo; ellos se divorciaron cuando Gloria cumplió diez años y arrugaron la cara con los sueños artísticos de la niña.
Eso le valió un rábano y a punta de lloriqueos logró que le pagaran clases de ballet, de piano y de batería, para apaciguar un poco sus ardores faranduleros.
Tras ganar un concurso como la doble de Lucerito, a los 16 años conoció a Sergio Andrade –de 28– y este se convirtió en su mentor. Andrade la integró al grupo juvenil Boquitas Pintadas, junto con Raquenel Portillo, Pilar Romero, Mónica Murr y Claudia Rosas.
Aparte de que la competencia no era nada fácil porque ya estaban en el mercado Flans, Pandora y Fandango; las muchachas se pelearon entre ellas y con la casa discográfica que iba a lanzar su primer sencillo: No puedo olvidarlo .
La Trevi demostró la clase de madera de que estaba hecha; con la ayuda de sus padres y de Sergio decidió probar como solista. Compuso algunos temas y adaptó otros para producir ¿Qué hago aquí? , su primer LP.
El lanzamiento planetario ocurrió en Siempre en Domingo , el archifamoso programa de Raúl Velazco.
Fue con Tu ángel de la guarda , su segundo álbum, que comenzó a generar una fuerte polémica en torno a su figura, su estilo y las controversiales letras.
Pelo Suelto , Agárrate , Virgen de la vírgenes y Hoy me iré de casa fueron censuradas por los moralistas hipócritas, escandalizados por una señorita con la boca de un marinero y los desplantes de una callejera.
Y si eso fue poco, su primera película, Pelo Suelto , fue una de las más taquilleras en la historia del cine mexicano, y con sus almanaques eróticos terminó de colapsar las cajas registradoras.
La década de los 90 fue esplendorosa. Todo lo que tocaba lo transformaba en oro. Las jovencitas vestían como ella: pelos parados, ajustadas licras de colores, pantalones rotos, ombligo al aire y toneladas de maquillaje.
El aborto, las drogas, el sexo, la prostitución, la mendicidad, el SIDA y hasta la política, fueron los temas con que desbarató todos los convencionalismos y las apariencias sociales.
Gloria era un torbellino; además de la música se dedicó a escribir, dibujar y crear la revista Insólitas , donde relató sus increíbles aventuras.
Todo iba de perlas hasta que la ex corista Aline Hernández publicó La Gloria por el infierno . Este libro fue como rociar agua bendita sobre el diablo; Aline reveló los abusos, las humillaciones y las presiones sexuales que la dupla Trevi-Andrade aplicaba a su círculo de vestales.
La puntilla se la dio Karina Yapor, quien en el año 2000 declaró ante un juez que Andrade era el padre de su hijo Francisco Ariel, el mismo que habían dejado botado en un hospital de España. Con pelos y señas Karina se rajó contra el clan Trevi-Andrade, en su libro Revelaciones .
¿Qué hago aquí…?
Nadie quiere acordarse de las alegrías y miserias que pasaron –o se imaginaron– los integrantes del clan Trevi-Andrade. ¡Sabrá Dios! qué pasó al interior de ese grupo de aspirantes a estrellas, que un día destaparon la cloaca en que vivían.
Para la justicia mexicana Gloria Trevi es tan inocente como un recién nacido; para Aline y Karina, es la encarnación de un ser malvado que las hundió en una vorágine de explotación sexual, sometimiento, agresiones y humillaciones.
Karina aseguró que Gloria reclutaba jovencitas ilusionadas con ser como la estrella, pero después las engatusaba y engrosaban el gineceo de Andrade, una especie de monstruo sexual que devoraba vírgenes.
“Yo seguía siendo abusada, torturada con cables en mi cuerpo, desnuda, dejada sin comer. No puedo describir el terror de una niña de quedar embarazada por violación”.
En el programa Primer Impacto Sergio reconoció haberse acostado con Karina y ser el amante de Gloria, de cuya relación nació una niña –Ariel– que murió al mes y según algunos boquiflojos fue lanzada a un río.
Además de Aline y Karina el serrallo lo formaban: Marlene Calderón Derat, las hermanas Karola, Katya y Karla de la Cuesta Soria, Mary Boquitas, Liliana Soledad Regueiro, Delia González y Wendy Selene Castelo.
Como lampreas Katya, Karola y Delia se pegaron a la denuncia de Yapor. Incluso Gónzalez aseguró que fue obligada a filmar una película pornográfica y durante nueve meses Andrade la sometió a violaciones y palizas. Peor aún señaló que durante el tiempo que trabajó con Sergio y Gloria al menos hubo 15 embarazos, dos de ellos en la cuenta de Trevi.
Ante el Juez Cuarto de lo Penal, en Chihuahua, y frente a las cámaras de Univisión, Wendy aseguró “Sí abortábamos. Yo una vez escuché que Gloria había abortado ocho veces, pero no lo creía”.
De acuerdo con esas declaraciones Sergio era una suerte de Rasputín y Gloria la condesa Elizabeth Báthory, responsable de haber matado 630 mujeres en el siglo XVII.
En medio de tantas patrañas, verdades a medias y plumas a sueldo el periodista Christopher McDougall, del New York Times , publicó en el 2004 la versión más creíble de este novelón, con un nombre tan largo como el cuento que se gasta cada uno de los involucrados: Girl Trouble. The True Saga of Superstar Gloria Trevi and the Secret Teenage Sex Cult that Stunned the World .
Pasado el escándalo Gloria lamió las heridas, se acomodó la ropa y se levantó. Compuso, grabó discos, inició las giras, volvió a sembrar polémica con sus declaraciones, vendió otra vez millones de millones de discos, parió a su tercer hijo Miguel Armando y se casó con Armando Gómez.
“Cuando pasé por toda la experiencia amarga que ustedes saben –encarcelamiento– fui como un capullo, estuve encerrada” y “ahora siento que abro las alas como una mariposa, no sé cuánto voy durar, porque las mariposas duran menos que los gusanos”, dijo a los periodistas.
Al final, como en su canción El recuento de los daños , Gloria Trevi perdió todo lo material, su vida y sus amistades; fue de la gloria al infierno, pero con el pelo suelto. 

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