lunes, 26 de enero de 2015

Jennifer Lopez no se avergüenza de sus chándales del Bronx

En vez de invertir parte de su fortuna personal en contratar los servicios de un estilista que borre cualquier rastro del Bronx de su armario, Jennifer Lopez ha preferido mantenerse fiel a los chándales y los pendientes de aro que le ayudaron a convertirse en un icono del multicultural barrio neoyorquino en los inicios de su carrera, para dejar bien claro que no se avergüenza de sus orígenes.
"Todavía soy muy del Bronx. Sigo llevando pendientes de aro y me sigue encantando ponerme zapatillas de deporte con chándal. Siempre me sentía como si estuviera fuera de lugar en Hollywood, pero también creo que la sabiduría de la calle que adquirí mientras crecía en Nueva York me ha ayudado mucho en este mundo", explica la estrella en el número de febrero-marzo de la revista Complex.
Pero su infancia en el Bronx no ha dejado huella únicamente en la imagen de Jennifer, sino también en su manera de educar a sus gemelos Max y Emme -fruto de su fallido matrimonio con Marc Anthony-, a quienes intenta inculcar la misma filosofía familiar con la que se crió ella a base de estar lo más presente posible en sus vidas.
"La cena generalmente es a las seis y media o a las siete. Leí en algún sitio que, si cenas todos los días con tus hijos, es menos probable que acaben consumiendo drogas. [Max y Emme] siempre intentan que les lea tres o cuatro libros cada noche. Me encanta que les guste tanto leer", explicaba recientemente la cantante como una orgullosa madre más a PEOPLE.